Síguenos:

Espectáculos

26/10/2010 12:22 PM

Una pared de nichos de cementerio peruano, en la nueva exposición de la galería Saatchi

Una instalación que reproduce fielmente la pared llena de nichos de un cementerio peruano es una de las instalaciones de la nueva exposición de la galería Saatchi, de Londres. EFE
Una instalación que reproduce fielmente la pared llena de nichos de un cementerio peruano es una de las instalaciones...

Londres, 26 oct (EFE).- Una instalación que reproduce fielmente la pared llena de nichos de un cementerio peruano es sin duda la instalación más espectacular de la nueva exposición de la galería Saatchi, de Londres.

La exposición es la segunda dedicada a una nueva generación de artistas británicos o, como es el caso de la autora de la instalación, la peruana Ximena Garrido-Lecca (Lima 1980), que viven y trabajan en el Reino Unido.

Titulada "The Followers" ("Los Seguidores" 2010), la instalación sorprende tanto por sus dimensiones -ocupa toda una pared de una gran sala de la galería y mide 11,69 metros de largo por 4,57 de altura con 27,5 centímetros de espesor- como por su aparente incongruencia con el espacio donde se exhibe.

Es cierto que en las galerías se ha visto en los últimos tiempos prácticamente de todo, incluidos caballos vivos y tiburones en formol, pero nunca la pared de un camposanto con sus nichos, los nombres y retratos de los fallecidos, las flores artificiales, los crucifijos, las figuritas de santos y los cachivaches de todo tipo para acompañar al muerto.

La exposición, que podrá visitarse hasta el próximo 16 de enero, se titula "Newspeak II" en referencia a esa palabra acuñada por el escritor británico George Orwell para referirse al lenguaje simplificado bajo un régimen totalitario, algo que no parezca tener nada que ver con el contenido.

Charles Saatchi, galerista y coleccionista de arte de origen judío iraquí, se formó en el mundo publicitario -fundó con su hermano la agencia Saatchi & Saatchi- y es un maestro en el lanzamiento de movimientos artísticos, como demostró con su exposición Sensation, de 1997, que dio a conocer a artistas hoy famosos, como Damien Hirst o Tracey Emin.

Es difícil que repita, sin embargo, ese éxito inicial, lo que no impide que siga intentándolo con artistas tan jóvenes como eran entonces aquellos, con nuevas exposiciones para las que busca siempre algún título impactante.

El problema es que, como ya ocurrió con la primera parte de "Newspeak", inaugurada en junio pasado en Londres tras haber debutado en el museo Hermitage, de San Petersburgo, esta segunda muestra es una especie de "totum revolutum" que, lejos de dejar una huella profunda en el visitante, le produce una sensación de desconcierto.

Hay un hecho que puede alegrar a muchos y es que, como ya ocurrió con otra muestra anterior del propio Saatchi, la titulada "El Triunfo de la Pintura" (2005), el galerista parece haberse cansado del arte conceptual y otras estrategias post-Duchamp y privilegia una vez más la pintura y también la escultura.

Hay mucha pintura y mucho color en esta nueva exposición, pero sin embargo resulta difícil encontrar creaciones realmente originales y las explicaciones que dan los artistas -o en su defecto la galería- sobre el sentido profundo de sus obras pecan a veces de una grandilocuencia que no se corresponde con el resultado.

Así, el británico Alexander Hoda, que presenta un informe amasijo de poliestireno, látex, resina y objetos encontrados de casi 3,5 metros de alto, dice haberse inspirado simultáneamente en una baratija que adquirió a través de internet y que representaba una pila de cerdos amontonados y en una visita a la galería de los Uffizi, de Florencia, donde vio las famosas esculturas de "los esclavos" de Miguel Ángel, que parecen emerger de la piedra.

Al menos un par de los artistas representados parecen mirar a pintores actualmente de moda, como Marlene Dumas o Luc Tuymans, mientras que otros, como los surafricanos Ansel Krut y Carla Busuttil, se inspiran en los cómics, las caricaturas y en algún caso en el estadounidense Philip Guston.

Hay quien recuerda a Hirst con una gran vitrina en la que no hay, sin embargo, tiburones o una cabeza de vaca comida por las moscas, sino abejorros y otros insectos delicadamente colgados de hilos.

Y quien pega trozos de las corbatas viejas que colecciona a sus lienzos y deja incluso que algunas asomen por debajo del cuadro, se sirve del ordenador para diseñar sus esculturas gigantes de cartón o viste a un grupo de amigos de astronautas para retratarlos como en una foto delante de un vehículo de la NASA.

Mientras tanto, heredero de la abstracción de sus compatriotas Alejandro Otero o Jesús Rafael Soto y del constructivismo ruso, otro latinoamericano residente en Londres, el venezolano residente en Londres Jaime Gili llena sus lienzos de figuras dinámicas en forma de flechas o esquirlas formando extraños ángulos.

QUÉ BUSCA?
Busca Orlando