Nueva York, 10 nov (EFE).- El embajador de México en EE.UU., Arturo Sarukhán, criticó hoy la cobertura que recibe su país en la prensa internacional por centrarse, en su opinión, en "la sangre" y olvidarse de otros aspectos como "la expansión de la clase media".
"Uno de los retos que afrontamos con los medios internacionales, lamentablemente, es que se mantiene la dinámica de que todo lo que sea sangre es noticia de primera", dijo el diplomático mexicano durante un coloquio con el embajador estadounidense en México, Carlos Pascual, en la sede del Consejo de Relaciones Exteriores.
En su opinión, la prensa internacional no logra ofrecer "el contexto o una visión amplificada" de México cuando aborda la violencia generada por el narcotráfico en el norte del país.
"Uno puede inferir (de la cobertura) que el país arde desde el río Grande a la frontera con Guatemala", observó Sarukhán, para el que los medios dejan de lado informaciones menos "sexy" sobre su país.
En particular, citó "la expansión" de la clase media mexicana en los últimos años, que atribuyó a la integración de su país a la economía global a través del Tratado de Libre Comercio (TLC) y las políticas macroeconómicas "responsables" implementadas desde la crisis de 1995.
"Esta ampliación de la clase media está transformando el rostro de México", afirmó el embajador mexicano.
A lo largo del coloquio de una hora, ambos diplomáticos abordaron los principales asuntos que dominan la agenda bilateral, como son la lucha contra el narcotráfico y la inmigración ilegal, para los que recetaron soluciones que pasan por la estrecha colaboración de los dos países.
"México es un socio y esa asociación beneficia a los dos países", afirmó Pascual, quien recordó que el país vecino es el segundo socio comercial de Washington.
También coincidió con Sarukhán en resaltar la importancia de poner el contexto adecuado al notable aumento de la violencia en México en los últimos años, ya que señaló que el índice de asesinatos en el conjunto del país está por debajo de otras naciones latinoamericanas, como Brasil.
Asimismo, rechazó la premisa de que el nivel de la violencia se haya disparado a causa de la decisión del presidente Felipe Calderón de confrontar las organizaciones criminales con la ayuda del Ejército.
En su opinión, la dinámica de los carteles hacía inevitable los enfrentamientos entre las bandas de narcotraficantes y las fuerzas de seguridad.
Sarukhán resaltó el aumento de la cooperación entre las autoridades de los dos países en la lucha contra el narcotráfico, tal como recogía hoy una información del diario The Washington Post, pero aclaró que en ningún momento se trata de operaciones conjuntas.
Para el embajador, la única manera de derrotar a los narcos es presionarlos desde ambos lados de la frontera, por lo que pidió una mayor colaboración en cortar el flujo de armas y dinero que las organizaciones criminales mexicanas reciben desde EE.UU.

